LA PROTESTA

Son en promedio 10 personas que protestan por diversos temas y ocurrencias en Jipijapa, lo decimos así por los pronunciamientos que hacen cuando aparecen en el parque central.

Este grupo de ciudadanos vienen haciéndolo no solo en estos días sino desde la administración anterior.

Algunos de ellos se autoconvocaban y se tomaban el nombre del “pueblo” para disque protestar por el tema del agua, de calles, porque el alcalde de ese entonces se ponía pantalones estrechos tipo tubos o porque no podía entregar un discurso, ese era el cuestionamiento cotidiano. Es más, se prestaban para el juego de ciertos dirigentes y concejales que impulsaban el “reclamo” para luego ellos “calmarlos”, era el modus vivendi y así paso la administración anterior. Los fines del grupo han sido cuestionados por la población, pero que haya sido en defensa de los intereses ciudadanos, queda la duda, será acaso que por eso no los ha acompañado.

Hoy han vuelto a este quehacer, apoyados por ex candidatos a la alcaldía y juntándose para apoyar candidaturas políticas a nivel nacional.

Indudablemente que reciben el apoyo en redes, que es poco, y que los empuja a que se tomen las calles con su protesta, pero ese apoyo en muchos casos es de gente que no convive en Jipijapa y que no siente sus necesidades ya que están cómodos en sus sillones de descanso y que creen que con sus insultos solucionan los problemas.

Pero lo mas triste aun es escucharlos con sus insultos. “Son ladrones, rateros, miserables, incompetentes, nosotros no insultamos queremos que las cosas se hagan bien” se los escucha decir en parlantes ubicados en camionetas y pagados con recursos de sus dirigentes que los utilizan como marionetas. Es más, se atreven a ser pitonisas y dan por cierto el futuro de amargura que atravesara el cantón.

Se arrogan todo tipo de circunstancias que benefician a la población y que se generan en las instituciones públicas para mostrarlos como sus grandes logros.

Un discurso sin propuestas, lleno de odio y maledicencia, pero que pretende elevar el nivel del debate enfocaba uno de sus integrantes actuales, mostrando así su mediocridad.

Para ellos no existe el menor decoro, no hay absolutamente nada que se haya echo por el bien de Jipijapa, es tal su pobreza mental, porque han crecido con tales resentimientos, que no les permite ver más allá de sus narices.

En una democracia debe haber una oposición, pero que debe estar llena de alternativas o propuestas para que avance nuestro cantón, sin odios ni insultos.