TRAS CUERNOS PALO

HUGO ÁLVAREZ PLÚA.- En Ecuador, de acuerdo a las autoridades, el pico de la pandemia del COVID-19, aun no llegado y se espera que cuando llegue, los resultados sean más dolorosos y trágicos de lo que hemos visto hasta ahora. Miles de personas han sido contagiadas y cientos han muerto víctimas de este microrganismo letal. Para evitar que se expanda y cause más daño que el provocado hasta este momento, el gobierno ha tomado medidas drásticas, pero necesarias.  

Como consecuencia de las medidas, el sistema productivo del país ha llegado a un punto muy cercano al colapso, su rehabilitación será lenta y costosa. Lo más preocupante, es que el fin de esta tragedia, no se sabe cuándo será.

Tras de cuernos palos, es un dicho muy común, que quiere decir, que tras una desgracia llega otra. Los productores de ciclo de corto de Manabí, especialmente de la zona seca o transición, han sido afectados por la falta de lluvias. En esta provincia, se siembran aproximadamente 90. 000 ha de maíz, más del 60 % de esta superficie, se encuentra perdida. Las consecuencias son nefastas, para el productor y desde luego para toda la cadena productiva del rubro maíz. La pobreza, en el sector rural será mucho más severa que en cualquier otro lugar, dado que el agricultor maicero, no tiene otro ingreso que no es el obtenido de la cosecha de la gramínea.

El fracaso de agricultor manabita, es secular, si no es exceso de agua, es sequía, plagas, precios injustos. Ante esta situación, inmediatamente, las entidades gubernamentales se mueven, declaran al sector en estado de emergencia, emiten un plan de salvación urgente, gastan unos cuantos dólares y nada más; luego que capea el temporal, vuelve a quedar en una promesa más.

Jipijapa, es el cantón de Manabí mayormente afectado por la pandemia del  coronavirus y, la sequía. El 80 % de la superficie cultivada con maíz ha sido afectada, rubro que genera divisas, por lo menos para subsistir. Es uno de los cantones  con mayor índice de pobreza del país, sus fuentes de trabajo son escasas; el sector urbano vive de la informalidad, el rural de la incipiente y riesgosa agricultura de secano.

Ciudad bicentenaria, universitaria, que clama por obras redentoras, transformadoras de su triste realidad. No basta, con hacer, calles, aceras, bordillos, eventos deportivos y gastronómicos. El trasvase Sancan, una obra, que consta en el Plan Hidráulico Manabí, a nadie le interesa, algunos por desconocimiento y otros por egoísmo. Desde el punto de vista profesional y personal, no existe otra obra más importante, la cual permitirá que por lo menos se siembren unas 5.000 ha de ciertas especies de alta rentabilidad, acción que generará muchas fuentes de trabajo para los profesionales jipijapenses y para la mano de obra no especializada.

Es la hora de la unidad, de todos los sectores, sean sociales y políticos para exigir a las autoridades, nacionales, provinciales y locales que devuelvan un poco de lo entregado en la bonanza cafetalera al erario nacional.